A Kazajistán sobre dos ruedas

 24/06/2016

 Jesús Nieto, un motero leonés de 32 años, recorrerá en el mes de julio unos 15.000 kilómetros a bordo de su Gucci Stelvia Llegará a la frontera que separa Asia de Europa.

  • A la izquierda, Jesús Nieto posa en Chernóbil. En la imagen superior aparece junto a Capadocia, en Turquía. DL -
    A la izquierda, Jesús Nieto posa en Chernóbil. En la imagen superior aparece junto a Capadocia, en Turquía. DL -
sergio c. anuncibay | león

15.000 kilómetros en sólo 30 días. ¡Y en moto¡ La ruta aparece marcada en un mapa de dimensiones considerables que desde hace varias semanas distrae a Jesús Nieto González, un leonés de 32 años que ha decidido pasar el mes de vacaciones a lomos de su inseparable Gucci Stelvio.

Saldrá de León el próximo 3 de julio rumbo a Moscú, donde «realmente empieza la aventura». El itinerario de viaje lo tiene diseccionado en un plano que cuelga en su habitación. Lo engulle una telaraña de hilos y chinchetas con los que jalona el recorrido, aunque sabe por experiencia que todo puede cambiar en un pestañeo. «De hecho, no he cogido aún ningún hotel porque no lo puedes controlar todo. En otro viaje intenté cruzar de Armenia a Turquía y no me dejaron pasar. La frontera estaba cerrada», recuerda.

Ahora pretende llegar a la capital de Rusia en unos cinco días, a una media de mil kilómetros por jornada. Una auténtica paliza. Desde allí irá a los Urales, la barrera montañosa que distingue el límite entre Europa y Asia. Parará en Caterimburgo, hará algo de turismo y se enfundará de nuevo en su armadura para rodar hasta Kazajistán, un territorio inmenso.

«Mi idea es recorrer la parte oeste del país, bordeando el Mar Caspio, hasta la desembocadura del río Volga. Después remontaré su cauce hasta la ciudad de Volgogrado, la antigua Estalingrado», escenario de una de las peores batallas de la II Guerra Mundial.

No estará sólo en la carretera. Le acompaña José Luis Ferrero, Lorcho, un gallego que conoció hace un par de años en San Petesburgo. Ya compartió con él una experiencia parecida el verano pasado. Juntos alcanzaron el Cáucaso y juntos volvieron a España, a pesar de que la aventura no pudo empezar peor.

Su compañero sufrió una avería el primer día de expedición y tuvo que regresar a Galicia en un coche del seguro. De nuevo en Vigo, puso a punto una scooter de gran cilindrada y salió raudo al encuentro de Jesús, que siguió su ruta. «No me podía parar porque voy con el tiempo muy medido. Yo hacía 500 kilómetros al día y él unos mil, hasta que nos encontramos otra vez», apunta este motorista leonés, que tiene grabado a fuego su paso por Turquía. Allí se dieron de bruces con una reunión del PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) para recaudar fondos que iban dirigidos a los combatientes de Siria e Irak. Luchan contra el autoproclamado Estado Islámico. «Fue algo bastante curioso e incluso nos invitaron a dormir con ellos, pero decidimos que lo mejor era irnos. Me acuerdo que les compré una revista de propaganda y casi nos la pilla la policía en un control», señala Jesús Nieto, que vivió de cerca un enfrentamiento entre el Isis y el PKK. Mataron a unos cuantos kurdos no muy lejos de donde se encontraban. «Tuvimos que salir pitando», aclara.

En esta ocasión se adentrará de nuevo en algún territorio inestable. Tiene pensado regresar por Ucrania, un país inmerso en una Guerra Civil. Confía en que la frontera esté abierta y no le pase como el año pasado, cuando bajó hasta Georgia para pisar Turquía. Desde Armenia no les dejaban cruzar y encima tuvo que pagar unas tasas para salir.

También ha sobornado a algún policía. Ahora siempre lleva algo más de dinero por si acaso. «Al principio te engañan mucho pero con los años te curtes», explica Jesús, que completó su primer viaje en 2006. Fue hasta el viaducto de Millau, por aquel entonces el puente más alto del mundo. Después estuvo en Inglaterra. Cabalgaba en una Aprilia que muy pronto se le quedó pequeña para sus pretensiones. Compró en 2009 la Gucci y desde entonces ha hecho 150.000 kilómetros. «No hay ningún modelo igual en toda España con tanto kilometraje. Y me atrevería a decir que en Europa», subraya.

Éste será su último servicio antes de jubilarla. Es consciente de los riesgos que corre. Cualquier avería puede truncar sus planes. «Si consigo que vuelva se habrá ganado una buena jubilación», apunta. Tiene ya suficiente bagaje. También él. Gracias a la pasión por las motos ha conocido multitud de culturas e, incluso, ha aprendido inglés para comunicarse. «Estoy muy agradecido a Nada, Laura y Javi, de City Hall Scholl of Languages, que me han ayudado muchísimo», significa.

Ya lo tiene todo listo, después de un largo invierno de trabajo para poder disfrutar de lo que más le gusta. «Durante todo el año casi no puedo hacer rutas porque sólo descanso los lunes —trabaja en el Restaurante Asador Salamanca—», revela. En vez de tumbarse en la playa prefiere ocupar el tiempo libre explorando el mundo sobre dos ruedas. En eso está. Hasta que el motor aguante.